7 1 En el año ciento cincuenta y uno, Demetrio, hijo de Seleuco, partió de Roma con un puñado de hombres y se dirigió a cierta ciudad de la costa, donde se proclamó rey. 2Y sucedió que cuando iba a entrar en el palacio real de sus antepasados, el ejército puso presos a Antío co y a Lisias, para entregárselos. 3Al enterarse Demetrio de lo sucedido, dijo: "¡No quiero ni verlos!" 4Entonces los soldados los mataron, y Demetrio tomó posesión de su trono real. 5Todos los Yisraelim renegados e impíos fueron a verlo, con Alcimo a la cabeza, el cual quería ser kohen ha gadol, 6y acusaron a su propio pueblo diciendo al rey: "Yahudáh y sus hermanos han acabado con todos los amigos de Su Majestad, y a nosotros nos han expulsado de nuestra patria. 7Envíe Su Majestad un hombre de su confianza para que vaya y vea todos los estragos que nos han hecho a nosotros y al país de Su Majestad, y los castigue a ellos y a todos los que los apoyan. " 8El rey escogió a Báquides, del grupo de los amigos del rey, gobernador del territorio al occidente del río Eufrates, personaje importante en el imperio y leal al rey, 9y lo envió en compañía del renegado Alcimo, a quien había dado el cargo de kohen ha gadol, con la misión de vengarse de los Yisraelim. 10Ellos se pusieron en camino con un gran ejército, y llegaron a Yahudáh. Báquides envió mensajeros a Yahudáh y a sus hermanos, con falsas propuestas de paz. 11Pero ellos no hicieron caso de estas propuestas, pues vieron que habían venido con un ejército muy numeroso. 12Sin embargo, una comisión de expertos en la Toráh fueron a ver a Alcimo y a Báquides, para buscar una solución justa. 13Los primeros en hacer propuestas de paz fueron los hasideos. 14Decían: "Un kohen descendiente de Aarón ha venido con el ejército. Imposible que nos haga ningún mal." 15Alcimo mismo les habló en son de paz, e incluso les juró: "No trataremos de hacerles ningún mal ni a ustedes ni a sus amigos." 16Ellos le creyeron. Pero él, entonces, puso presos a sesenta Yisraelim y los mandó matar en un solo día, como dice la Escritura: 17"Han dispersado los cadáveres de los que te fueron fieles, y han derramado su sangre por toda Yerushalayim, ¡y no hay quien los entierre!" 18Todo el pueblo se llenó de miedo y de terror, pues decían: "¡En esa gente no hay sinceridad ni honradez! ¡Faltaron al convenio y al juramento que habían hecho!" 19Báquides se fue de Yerushalayim y acampó en Beit-Zet, desde donde mandó poner presos a muchos de los que se habían pasado a su lado, y a otros Yisraelim, y los mandó matar y echar en un pozo muy hondo. 20A Alcimo lo puso al frente del distrito y le dejó tropas para que lo apoyaran. Luego regresó a donde estaba el rey. 21Alcimo se dedicó a luchar por el cargo de kohen ha gadol. 22Todos los que perturbaban al pueblo se reunieron alrededor de él, y lograron el dominio de Yahudáh, causando graves males en Yisra'el. 23Al ver Yahudáh todos los males que Alcimo y sus seguidores habían traído a Yisra'el, peores que los que habían causado los paganos, 24se dedicó a recorrer todo el territorio de Yahudáh y a tomar venganza de los que se habían pasado al otro bando, impidiéndoles circular por el territorio. 

Expedición de Nicanor (2 Mac 14.5–36) 

25Cuando Alcimo se dio cuenta de que Yahudáh y sus partidarios se habían hecho muy fuertes, y de que no podría oponerles resistencia, se volvió a donde estaba el rey e hizo contra ellos acusaciones muy graves. 26El rey envió a Nicanor, uno de sus más famosos generales y enemigo declarado de Yisra'el, con la orden de exterminarlos. 27Nicanor llegó a Yerushalayim con un numeroso ejército, y envió a Yahudáh y sus hermanos un falso mensaje de paz, en el que les decía: 28"¡Que no haya guerra entre ustedes y nosotros! Yo iré con unos cuantos hombres para que nos entrevistemos pacíficamente." 29Y fue a encontrarse con Yahudáh, y se saludaron amistosamente. Pero los enemigos estaban listos para secuestrar a Yahudáh. 30Yahudáh se enteró entonces de que la visita de Nicanor era una trampa, y alarmado se retiró y no quiso volver a entrevistarse con él. 31Al ver Nicanor que sus planes habían sido descubiertos, se puso en marcha para atacar a Yahudáh en Kefarsalama, 32pero unos quinientos hombres del ejército de Nicanor cayeron muertos, y el resto escapó a la Ciudad de David. 33Después de esto, Nicanor se fue al Monte Tziyon. Algunos sacerdotes y ancianos del pueblo salieron del Templo, fueron a saludarlo amistosamente y le mostraron el holocausto que se ofrecía por el rey. 34Pero él se rió y se burló de ellos, les escupió para que quedaran impuros y les habló altaneramente. 35Lleno de furia, juró: "Si Yahudáh y su ejército no se me entregan inmediatamente, una vez terminada la guerra volveré e incendiaré este Templo." Y se fue furioso. 36Los sacerdotes entraron en el Templo y se colocaron frente al altar de los holocaustos y del lugar Kadosh, y exclamaron llorando: 37 "Tú escogiste este Templo para que llevara Tu Nombre y para que fuera un lugar de oración para tu pueblo. 38Castiga a ese hombre y a su ejército como se lo merecen; ¡que caigan a filo de espada! ¡Acuérdate de las injurias que te han hecho, y no les des tregua!" 

Derrota y muerte de Nicanor (2 Mac 15.1–36) 

39Nicanor salió de Yerushalayim y acampó en Beit-Horon, donde se le juntó un ejército de Siria. 40Yahudáh, por su parte, acampó en Hadasah con tres mil hombres. Entonces hizo esta oración: 41"Cuando en otra ocasión los enviados del rey de Ashur te injuriaron, vino tu malaj y mató a ciento ochenta y cinco mil de ellos. 42De igual manera, desbarata hoy ante nuestros ojos este ejército, para que todos los demás sepan que su jefe insultó a tu Templo, y castígalo como merece por su maldad. " 43Los dos ejércitos se trabaron en batalla el día trece del mes de Adar. El ejército de Nicanor fue derrotado, y él mismo fue el primero que cayó en batalla. 44Cuando su ejército vio que Nicanor había muerto, tiraron las armas y salieron huyendo. 45Los Yisraelim, tocando shofarot detrás de ellos, fueron persiguiéndolos todo un día de camino, desde Hadasah hasta Guezer. 46De todas las aldeas de aquella región de Yahudáh salía la gente y cercaba a los que huían, haciéndolos volverse unos contra otros. Todos cayeron muertos a filo de espada, sin que ni uno solo quedara vivo. 47Los Yisraelim se apoderaron de todo el botín que dejaron. A Nicanor le cortaron la cabeza y la mano derecha, la mano que había alzado con tanta insolencia, y las llevaron para exponerlas en Yerushalayim. 48El pueblo se alegró mucho, y celebraron aquel día como si fuera una gran Festividad. 49Decidieron entonces que esa Festividad debía celebrarse todos los años, en el día trece del mes de Adar. 50Y por algún tiempo la tierra de Yahudáh gozó de tranquilidad.

 Los Romanos

6 1Entre tanto, el rey Antíoco recorría las provincias de la altiplanicie. Allí se enteró de que en Persia había una ciudad llamada Elimaida, famosa por su riqueza, por su plata y su oro. 2Tenía un templo muy rico, donde había armaduras de oro, corazas y armas que había dejado allí el rey Alejandro de Macedonia, hijo de Filipo, el primer rey de los Griegos. 3Antíoco fue a aquella ciudad y trató de tomarla y saquearla, pero no pudo, porque los habitantes se enteraron del plan 4 y le resistieron luchando, de modo que tuvo que huir y regresar con mucho pesar a Bavel. 5Estando todavía en Persia, le llegó la noticia de que las tropas que habían tratado de invadir Yahudáh habían sido derrotadas; 6que a pesar de que Lisias había emprendido su campaña con un ejército muy poderoso, había sido derrotado por los Yisraelim, quienes se habían reforzado con las armas y el equipo y muchos otros bienes que habían capturado del ejército derrotado; 7que los Yahudim habían derribado también el altar sacrílego que él había mandado construir encima del altar de los holocaustos en Yerushalayim, que habían rodeado el Templo de altas murallas, lo mismo que antes, y que habían fortificado también la ciudad de Beit-Tzur. 8Cuando el rey oyó estas noticias, se angustió terriblemente, tanto que se enfermó de tristeza y cayó en cama, pues no le habían salido las cosas como él quería. 9Así estuvo muchos días, continuamente atacado de una profunda tristeza, y hasta pensó que iba a morir. 10Llamó entonces a todos sus amigos, y les dijo: "El sueño ha huido de mis ojos; la inquietud me oprime el corazón. 11Al principio me preguntaba: ¿Por qué habré llegado a tanta aflicción y me asalta esta terrible agitación, a mí, que en la plenitud de mi poder he sido dichoso y amado de todos? 12Pero ahora recuerdo los males que hice en Yerushalayim, cuando me llevé todos los utensilios de plata y de oro que había allá, y mandé exterminar a todos los habitantes de Yahudáh sin ningún motivo. 13Reconozco que por esa causa me han venido estas calamidades. ¡Aquí me tienen, muriendo de terrible tristeza en un país extranjero!" 14Entonces llamó a Filipo, uno de sus amigos, y le dio poder sobre todo el reino. 15Le dio la corona, el manto real y el anillo, con el encargo de educar a su hijo Antíoco y prepararlo para reinar. 16Allí murió el rey Antíoco, en el año ciento cuarenta y nueve. 17Cuando Lisias se enteró de que el rey había muerto, instaló al joven Antíoco, a quien él había educado desde niño, como sucesor de su padre en el trono, y le dio el nombre de Eupátor. 

Nuevas luchas en Yerushalayim y en Beit-Tzur (2 Mac 13.1–22) 

18Los soldados de la ciudadela de Yerushalayim no dejaban que los Yisraelim salieran de los alrededores del Templo. Continuamente procuraban causarles daño, y apoyaban a los Goyim. 19Así que Yahudáh decidió acabar con ellos, y reunió a todo el pueblo para atacarlos poniéndoles cerco. 20En el año ciento cincuenta se reunieron, pues, y los cercaron, levantando plataformas de Tzor y máquinas de guerra. 21Sin embargo, algunos lograron escapar del cerco, a los cuales se les unieron unos Yisraelim renegados. 22Todos estos fueron a ver al rey, y le dijeron: "¿Cuánto tiempo tendremos que esperar hasta que Su Majestad nos haga justicia y nos vengue de nuestros compatriotas? 23Nosotros servimos con toda buena voluntad al padre de Su Majestad, seguimos sus instrucciones y obedecimos sus órdenes. 24Y a consecuencia de esto, nuestros compatriotas han cercado la ciudadela y se han vuelto enemigos nuestros. Más aún, han matado a todos los nuestros que han encontrado, y se han apoderado de nuestros bienes. 25Y no solamente nos han atacado a nosotros, sino también a todos los vecinos de Su Majestad. 26En este mismo momento están atacando la ciudadela de Yerushalayim, con la intención de apoderarse de ella. Además, han fortificado el Templo, y a Beit-Tzur. 27Si Su Majestad no se adelanta a detenerlos pronto, harán cosas peores, y Su Majestad no podrá dominarlos." 28Al oír esto, el rey se puso furioso y llamó a todos sus amigos, y a los comandantes de su ejército y a los jefes de la caballería. 29También llegaron a unírsele ejércitos de mercenarios de otras naciones y de los países marítimos. 30Los ejércitos del rey se componían de cien mil soldados de infantería y veinte mil de caballería, con treinta y dos elefantes adiestrados para la guerra. 31Pasaron por Idumea y acamparon frente a Beit-Tzur, y durante muchos días la atacaron  con ayuda de máquinas de guerra; pero los Yisraelim salieron de la fortaleza, y quemaron las máquinas y lucharon valientemente. 32Yahudáh, entonces, se retiró de la ciudadela y acampó junto a Beit-Zejaryah, frente al campamento del rey. 33Al día siguiente, muy temprano, el rey levantó el campamento e hizo que su ejército se dirigiera rápidamente hacia Beit-Zejaryah. El ejército se preparó para la batalla y se tocaron los shofarot. 34A los elefantes les mostraron jugo de uvas y de moras para excitarlos al combate. 35Distribuyeron los animales entre los batallones; alrededor de cada elefante dispusieron mil hombres protegidos con corazas y con cascos de bronce en la cabeza, además de quinientos soldados de caballería escogidos. 36Los soldados habían sido colocados con anticipación en el lugar donde debía estar el elefante, y se movían al mismo tiempo que el animal, sin apartarse de él ni un momento. 37Encima de cada elefante había una torre fortificada, hecha de madera, cubierta con un techo, sujeta a sus espaldas con un arnés especial, y en cada torre había tres soldados, además del conductor indio. 38El resto de la caballería fue colocado a los lados del ejército para hostilizar al enemigo, protegiéndose al mismo tiempo con los batallones. 39Cuando el sol brillaba sobre los escudos de oro y de bronce, se iluminaban las montañas con su reflejo y resplandecían como antorchas encendidas. 40Una parte del ejército del rey se desplegó sobre las cumbres de los montes, y otra se quedó en la parte baja. Avanzaron con confianza y en orden. 41Todos los que oían el ruido que hacía este gentío al caminar y al hacer resonar las armas, temblaban de miedo. Era, en efecto, un ejército inmenso y poderoso. 42Yahudáh y su ejército también avanzaron para dar la batalla, y cerca de seiscientos hombres del ejército del rey cayeron muertos. 43Eleazar Avara n divisó un elefante protegido con armadura real, que sobresalía por encima de todos los demás, y pensó que el rey se encontraba en él. 44Entonces dio su vida para salvar a su pueblo, y conquistó fama inmortal. 45Corrió atrevidamente hacia él por en medio del batallón enemigo, matando gente a derecha e izquierda y haciendo que a uno y otro lado le abrieran paso. 46Llegó hasta colocarse debajo del elefante, y lo atacó y lo mató. Pero el elefante, al desplomarse, cayó sobre Eleazar, y este murió allí mismo. 47Sin embargo, al ver los Yisraelim el poderío militar del rey y el ímpetu con que atacaban sus soldados, tuvieron que retirarse. 48Parte del ejército del rey avanzó sobre Yerushalayim para atacar a los Yisraelim, y el rey puso cerco a Yahudáh y al Monte Tziyon. 49Hizo las paces con los de Beit-Tzur, los cuales salieron de la ciudad, pues no tenían provisiones para resistir el cerco. Era un año sabático, en que la tierra debía descansar. 50Así el rey ocupó Beit-Tzur y puso allí una guarnición. 51Luego atacó el Templo durante muchos días, levantando plataformas de Tzor, máquinas de guerra, lanzallamas, catapultas, lanza-dardos y hondas. 52Pero los Yisraelim también levantaron máquinas para responder a las de sus enemigos, y así estuvieron luchando mucho tiempo. 53Sin embargo, por ser aquel un año sabático, no tenían suficientes provisiones en sus almacenes, y los Yisraelim que habían venido a Yahudáh de los países paganos habían consumido las provisiones que quedaban. 54Como el hambre era ya demasiado fuerte, solo quedaron en el Templo unos cuantos hombres; los demás se fueron cada uno a su casa. 

El rey concede la libertad religiosa a los Yahudim (2 Mac 13.23–26; 11.22–26) 

55–56El rey Antíoco, antes de morir, había confiado su hijo Antíoco a Filipo, a fin de que lo educara y lo preparara para ser rey. Pero Filipo, una vez que regresó de Persia y Media con el ejército que el rey había llevado en su campaña, trató de apoderarse del gobierno. Cuando Lisias se enteró de ello, 57a toda prisa dio órdenes al ejército de ponerse en marcha. Dijo al rey, a los comandantes del ejército y a los soldados: "Cada día nos debilitamos más; nos quedan muy pocas provisiones; el lugar que estamos sitiando está bien fortificado, y además los asuntos del imperio exigen nuestra atención. 58Hagamos un trato con esta gente, hagamos las paces con ellos y con toda la nación. 59Démosles libertad para que sigan sus leyes y costumbres como antes, pues por haberles prohibido nosotros que siguieran sus leyes y costumbres, ellos se han irritado y causado todo esto." 60Al rey le pareció bien esta propuesta, lo mismo que a los jefes militares; así que envió a los Yisraelim propuestas de paz, y ellos las aceptaron. 61El rey y los jefes garantizaron con su juramento el convenio. Bajo esas condiciones, los Yisraelim salieron de su fortaleza. 62Pero cuando el rey llegó al Monte Tziyon y vio lo bien fortificado que estaba el lugar, se retractó de su juramento y mandó demoler la muralla que había alrededor. 63Luego se fue a toda prisa hacia Antioquía, y encontró a Filipo en posesión de la ciudad; lo atacó, y por la fuerza se apoderó de la ciudad. 

Expedición de Báquides y de Alcimo en tiempos del rey Demetrio I (2 Mac 14.1–4)


5 1Cuando las naciones vecinas supieron que el altar había sido reconstruido y que el Templo había sido edificado de nuevo como era antes, se indignaron mucho 2y decidieron exterminar a los Yisraelim que vivían entre ellos; comenzaron, pues, a matarlos para exterminarlos. 3Entonces Yahudáh fue a luchar contra los descendientes de Esav en Edom, y atacó a Acrabatene, donde tenían rodeados a los Yisraelim. Allí causó a los Edomim una gran derrota, los sometió y los saqueó. 4También se acordó de la maldad de la gente de Beón, pues continuamente ponían trampas y obstáculos a los Yisraelim y les tendían emboscadas en los caminos. 5Yahudáh los obligó a encerrarse en sus fortalezas, los cercó y los entregó a la destrucción, quemando las fortalezas con todos los que estaban dentro. 6Después pasó al territorio de los Amonim, donde encontró un fuerte ejército, con mucha gente, bajo el mando de Timoteo. 7Los atacó en muchas ocasiones, hasta que los deshizo y derrotó, 8y luego de haber tomado a Yazer con sus aldeas, regresó a Yahudáh. 

Campañas en Gilead y Galil (2 Mac 12.10–31) 

9La población pagana de Gilead se alió contra los Yisraelim que vivían en ese territorio, para exterminarlos. Estos se refugiaron en la fortaleza de Datema, 10y enviaron a Yahudáh y a sus hermanos una carta en que decían: "La población pagana que nos rodea se ha aliado para exterminarnos. 11Ya se están preparando para venir y asaltar la fortaleza en que nos refugiamos. Timoteo está al mando de ese ejército. 12Ven a librarnos de ellos, pues entre nosotros ya ha habido muchas víctimas. 13Todos nuestros hermanos que vivían en la región de Toviyah han sido asesinados; se han llevado cautivos a sus mujeres y a sus niños, y les han quitado sus bienes. Cerca de mil hombres han muerto ya en esa región. " 14Todavía estaban leyendo esta carta cuando llegaron de Galil otros mensajeros, con la ropa desgarrada, que informaron: 15"Gente de Tolemaida [antiguo Akko], de Tzor y de Tzidon, y todos los paganos de Galil, se han aliado para acabar con nosotros." 16Cuando Yahudáh y el pueblo oyeron estas noticias, se convocó a una reunión muy numerosa, para decidir qué debían hacer por sus hermanos, que se encontraban en tan difícil situación, atacados por sus enemigos. 17Judas le dijo a su hermano Shimeon: "Escoge los hombres que quieras, y ve a liberar a tus hermanos de Galil. Mi hermano Yehonatan y yo iremos a Gilead." 18Al resto del ejército lo dejaron en Yahudáh, para que la defendiera bajo el mando de Yosef, hijo de Zejaryah, y de Azaryah, hombres de autoridad en el pueblo. 19Pero les dieron las siguientes instrucciones: "Háganse cargo del pueblo, pero no entren en guerra con los paganos hasta que nosotros volvamos." 20A Shimeon le asignaron tres mil hombres para su campaña en Galil, y a Yahudáh ocho mil para su campaña en Gilead. 21Shimeon marchó, pues, a Galil, y dio muchas batallas contra los paganos, a los que derrotó 22y persiguió hasta las puertas de Tolemaida. Los paganos sufrieron cerca de tres mil bajas, y Shimeon se apoderó del botín. 23Además, con gran alegría se llevó a Yahudáh a los Yahudim que vivían en Galil y en Arbata, con sus mujeres y sus hijos y todos sus bienes. 24Entre tanto, Yahudáh Maacaba y su hermano Yehonatan cruzaron el Yarden y avanzaron durante tres días por el desierto. 25Allí se encontraron con un grupo de Nabayotim, que los recibieron pacíficamente y les contaron todo lo que les había sucedido a sus compatriotas Yahudim en Gilead, 26y cómo muchos de ellos se habían encerrado en Botzrah, Bozor, Alema, Caspin, Maqued y Carna in, todas ellas ciudades grandes y fortificadas. 27Dijeron que también en las otras ciudades de Gilead había Yisraelim encerrados, y que sus enemigos habían decidido atacar al día siguiente las fortalezas, y conquistarlas y exterminar en un solo día a todos los Yisraelim. 28Entonces Yahudáh y su ejército cambiaron repentinamente de dirección, y a través del desierto se dirigieron a Botzrah. Yahudáh tomó la ciudad, y después de pasar a cuchillo a todos sus hombres, saqueó la ciudad y la incendió. 29Por la noche se pusieron en marcha y se dirigieron a la fortaleza de Datema. 30Al amanecer vieron que un innumerable ejército estaba ya atacando la fortaleza: llevaban escaleras y máquinas de guerra para conquistarla. 31Yahudáh se dio cuenta de que la batalla había comenzado ya, y que los gritos de guerra y el toque de las trompetas de la ciudad llegaban hasta el cielo. 32Entonces ordenó a sus soldados: "¡Luchen hoy por nuestros hermanos!" 33Los hizo avanzar en tres columnas para atacar al enemigo por la retaguardia. Tocaron los shofarot y levantaron la voz pidiendo ayuda a YAHWEH. 34El ejército de Timoteo se dio cuenta de que se trataba de Maccaba, y huyeron de él. Yahudáh les causó una gran derrota, pues les hizo como ocho mil bajas en aquel día. 35Yahudáh se desvió luego hacia Alema, y la atacó y la tomó, matando a toda la población masculina, después de lo cual saqueó e incendió la ciudad. 36De allí pasó adelante y tomó a Caspin, Maqued y Bozor y demás ciudades de la región de Gilead. 37Después de esto, Timoteo reunió otro ejército y acampó frente a Rafon, del otro lado de un río. 38Yahudáh mandó soldados a espiar el campamento, los cuales le informaron de que todos los paganos de la región se habían unido a Timoteo, formando un ejército muy numeroso; 39que entre ellos había también mercenarios Árabes que les ayudaban, y que estaban acampados al otro lado del río, listos para atacarlos. Entonces Yahudáh les salió al encuentro. 40Cuando Yahudáh y su ejército se acercaban al río, Timoteo dijo a los jefes de sus tropas: "Si Yahudáh cruza el río antes que nosotros y nos ataca, no podremos resistirle; seguramente nos vencerá. 41Pero si le da miedo y acampa al otro lado del río, lo cruzaremos nosotros, atacaremos a Yahudáh y lo venceremos. " 42Cuando Yahudáh se acercó al río, colocó a los oficiales de la administración a lo largo del río con la orden de no dejar acampar allí a nadie, sino de seguir todos al ataque. 43Así pues, Yahudáh, seguido de toda su gente, pasó antes que sus enemigos y derrotó a todos aquellos Goyim, los cuales abandonaron sus armas y se refugiaron en el templo de Carnain. 44Los Yisraelim tomaron la ciudad e incendiaron el templo con todos los que había dentro. Así fue conquistada Carna in, sin que pudiera resistir más a Yahudáh. 45Yahudáh reunió a todos los Yisraelim que había en Gilead, sin excepción, con sus mujeres y sus niños y con todos sus bienes, para que se fueran a Yahudáh: formaban una multitud enorme. 46Llegaron a Efron, ciudad grande y muy bien fortificada, que quedaba en el camino. No había paso por ninguno de los lados; el único camino era a través de la ciudad. 47Pero los habitantes de la ciudad no los dejaron pasar, sino que levantaron barricadas de piedra delante de las puertas. 48Yahudáh les mandó mensajeros en son de paz, para decirles: "Queremos pasar por el territorio de ustedes para llegar a nuestra patria. Nadie les hará ningún mal. Solamente queremos pasar." Pero ellos no quisieron abrirle la ciudad. 49Entonces Yahudáh mandó avisar a su ejército que cada uno conservara la posición que tenía. 50Los soldados tomaron posiciones de batalla, y atacaron la ciudad todo ese día y toda la noche, hasta que la ciudad cayó en su poder. 51Pasaron a filo de espada a todos los hombres que había en la ciudad, y a la ciudad la destruyeron, la saquearon y la atravesaron, pasando por encima de los cadáveres. 52Luego cruzaron el Yarden, y llegaron a la gran llanura que está frente a Beit-Shean. 53Entre tanto, Yahudáh reunía a los rezagados y animaba a la gente durante todo el viaje, hasta que llegaron a Yahudáh. 54Llenos de alegría y júbilo subieron al Monte Tziyon y ofrecieron holocaustos porque habían vuelto sanos y salvos, sin haber sufrido ninguna baja. 

 Fracasos y éxitos (2 Mac 12.32–45) 

55Mientras Yahudáh y Yehonatan estaban en campaña en Gilead, y Shimeon, su hermano, estaba en Galil frente a Tolemaida, 56Yosef, hijo de Zejaryah, y Azaryah se habían quedado en Yahudáh al mando del ejército. Allí oyeron contar las proezas que los otros Yisraelim realizaban en la guerra, 57y dijeron: "¡Hagámonos famosos también nosotros! ¡Vayamos a luchar con los Goyim que nos rodean! " 58Entonces dieron órdenes a las tropas que tenían bajo su mando, y se pusieron en marcha contra Yabnia. 59Pero Gorgias con sus soldados salió de la ciudad para darles batalla. 60Y Yosef y Azaryah fueron derrotados y perseguidos hasta la frontera de Yahudáh. En ese día cayeron muertos unos dos mil Yisraelim. 61Fue una gran derrota para el pueblo de Yisra'el, por no haber hecho caso a Yahudáh y a sus hermanos, dándoselas de muy valientes. 62Pero ellos no eran de la misma familia que aquellos hombres que dieron la libertad a Yisra'el. 63El valiente Yahudáh y sus hermanos alcanzaron una enorme fama en todo Yisra'el y entre todas las naciones Goyim donde se oía hablar de ellos. 64La gente se amontonaba a su alrededor para aclamarlos. 65Yahudáh se fue con sus hermanos a hacer la guerra a los descendientes de Esav, en la región del sur. Conquistó a Hevron y sus aldeas, derribó sus fortalezas e incendió las torres que había en sus alrededores. 66Luego se dirigió al país de los Plishtim pasando por Mareshah. 67Ese día cayeron en batalla algunos kohanim que, tratando de destacarse por su valentía, imprudentemente salieron a pelear. 68Yahudáh se desvió hacia Ashdod, en el país de los Plishtim, y destruyó los altares paganos, quemó las imágenes de sus dioses y saqueó las ciudades, después de lo cual volvió a Yahudáh. 

Muerte del tirano Antíoco IV. Le sucede Antíoco V Eupátor (2 Mac 1.11–17; 9; 10.9–11)  

1Gorgias tomó una tropa de cinco mil soldados de infantería y mil de caballería, los más escogidos, y por la noche se pusieron en marcha 2para caer sobre el campamento Yahudi y atacarlo de improviso. Le sirvieron de guías hombres de la ciudadela de Yerushalayim. 3Sin embargo, Yahudáh tuvo noticia de esto, y él y sus valientes soldados se pusieron en marcha para atacar al ejército del rey, que estaba en Ema us, 4mientras sus fuerzas se hallaban divididas. 5Gorgias llegó de noche al campamento de Yahudáh, pero no encontró a nadie. Entonces los buscó por las montañas, pues pensó que habían huido por miedo a ellos. 6 Pero muy de mañana se presentó Yahudáh en la llanura con tres mil hombres, aunque no tenían las armaduras ni las espadas que hubieran querido. 7Vieron el poderoso ejército de los Goyim, con sus buenas corazas, rodeado de la caballería, todos ellos expertos en la guerra. 8Entonces dijo Yahudáh a sus hombres: "No tengan miedo al ver tanta gente, ni se dejen dominar por el pánico cuando ellos los ataquen. 9Acuérdense de cómo se salvaron nuestros padres en el Mar Rojo, cuando el Faraón con su ejército los perseguía. 10Clamemos ahora a YAHWEH para que nos favorezca, para que se acuerde del Pacto que hizo con nuestros padres, y haga pedazos a este ejército que está hoy ante nuestra vista. 11Así sabrán todas las naciones que hay uno que libra y salva a Yisra'el." 12Cuando los extranjeros miraron y vieron que los Yisraelim venían contra ellos, 13salieron del campamento para comenzar la batalla. Los soldados de Yahudáh tocaron los shofarot 14 y atacaron. Los Goyim fueron derrotados y huyeron hacia la llanura. 15Todos los que iban a la retaguardia cayeron a filo de espada. Los Yisraelim persiguieron a los otros hasta Gue zer y las llanuras de Edom, de Ashdod y de Jabnia. Las bajas de los enemigos llegaron a unos tres mil soldados. 16Cuando Yahudáh volvió con su ejército, después de haber perseguido a los enemigos, 17dijo al pueblo: "No se preocupen por el botín, pues todavía hay más batallas por delante: 18Gorgias con su ejército está en la montaña, cerca de nosotros. Manténganse firmes frente a sus enemigos, y denles batalla. Después podrán apoderarse tranquilamente del botín. " 19No había terminado Yahudáh de decir estas palabras, cuando apareció una patrulla que estaba espiando desde la montaña. 20Estos soldados se dieron cuenta de que sus compañeros habían tenido que huir y que su campamento había sido incendiado: el humo que salía indicaba claramente lo que había pasado. 21Al ver esto, se llenaron de pánico; y cuando distinguieron al ejército de Yahudáh en la llanura, listo para la batalla, 22huyeron todos al país de los Plishtim. 23Yahudáh volvió entonces para recoger el botín del campamento enemigo, y se apoderaron de mucho oro y plata, y de telas teñidas de escarlata y de púrpura, y de muchas otras riquezas. 24Al regresar, los Yisraelim cantaban salmos y daban gracias a YAHWEH, porque El es bueno, porque su amor es eterno. 25Fue una gran victoria para Yisra'el en aquel día. 26Los extranjeros que lograron salir con vida fueron a contar a Lisias todo lo que había pasado. 27Y él, al oírlo, quedó terriblemente contrariado, pues las cosas con Yisra'el no habían salido como él lo hubiera querido ni como el rey se lo había ordenado.

Primera campaña de Lisias (2 Mac 11.1–12)

28El año siguiente, Lisias reunió sesenta mil soldados escogidos de infantería y cinco mil de caballería para luchar con los Yisraelim. 29Llegaron a Edom y acamparon en Beit-Tzur. Yahudáh le salió al encuentro con diez mil hombres. 30Al ver aquel ejército tan poderoso, oró diciendo: "Bendito eres Tú, salvador de Yisra'el, que deshiciste el ataque del gigante Golyiat por mano de tu siervo David y entregaste el ejército de los Plishtim en manos de Yehonatan, el hijo de Shaúl, y de su paje de armas. 31De la misma manera, entrega este ejército en manos de tu pueblo Yisra'el, para que ellos, con todo su poder y sus caballos, queden en ridículo. 32Llénalos de terror, destruye el orgullo que les da su fuerza, y que queden derrotados sin poder levantarse. 33Derríbalos con la espada de los que te aman, para que todos los que te conocen te canten himnos de alabanza." 34Así pues, trabaron batalla, y como cinco mil soldados del ejército de Lisias cayeron en la lucha con los Yisraelim. 35Al ver Lisias la derrota de su ejército y la intrepidez de Yahudáh y sus soldados, que estaban dispuestos a vivir o a morir con valentía, se fue a Antioquía a reclutar un número mayor de mercenarios para volver a Yahudáh. 

Se restablece el culto en el Templo (2 Mac 10.1–8) 

36Yahudáh y sus hermanos dijeron entonces: "Ahora que nuestros enemigos han sido derrotados, vayamos a purificar y a dedicar como Kadosh el Templo." 37Todo el ejército se reunió y subió al Monte Tziyon. 38Allí vieron el Templo en ruinas, el altar profanado, las puertas incendiadas; en los patios crecía la maleza, como en el bosque o en el monte; las habitaciones estaban destruidas. 39Entonces se rasgaron las vestiduras, dieron muestras de intenso dolor, se cubrieron de ceniza 40y se inclinaron hasta tocar el suelo con la frente. Luego, al toque de los shofarot, clamaron a YAHWEH. 41En seguida Yahudáh dio a sus soldados la orden de atacar la ciudadela, mientras él purificaba el Templo. 42Escogió kohanim de conducta intachable, cumplidores de la Toráh, 43para que purificaran el Templo y llevaran las piedras profanadas a un lugar inmundo. 44Estuvieron pensando qué hacer con el altar de los holocaustos, que había sido profanado, 45y por fin se les ocurrió la buena idea de destruirlo, para que no fuera una continua acusación contra ellos, puesto que los Goyim lo habían profanado. Así pues, demolieron el altar 46y colocaron las piedras en la colina del Templo, en lugar apropiado, hasta que viniera un profeta que les indicara lo que debían hacer con ellas. 47Luego tomaron piedras sin tallar, según lo ordena la Toráh, y construyeron un nuevo altar igual al anterior. 48Reconstruyeron el Templo, restauraron su interior y purificaron los patios. 49Hicieron nuevos utensilios Kadoshim y volvieron a instalar en el Lugar Kadosh la menorah, el altar del incienso y la mesa para los Panes de la Presencia. 50Quemaron incienso sobre el altar y encendieron las lámparas de la menorah para que alumbraran en el Lugar Kadosh. 51Pusieron panes sobre la mesa y colgaron las cortinas, y así terminaron todo su trabajo. 52El día veinticinco del noveno mes (es decir, el mes llamado Quisleu) del año ciento cuarenta y ocho, se levantaron muy temprano 53y ofrecieron, de acuerdo con la Toráh, un sacrificio sobre el nuevo altar de los holocaustos que habían construido. 54En el aniversario del día en que los Goyim habían profanado el altar, en ese mismo día, lo dedicaron como Kadosh con cantos y música de cítaras, arpas y platillos. 55Todo el pueblo cayó de rodillas y se inclinó hasta el suelo para adorar a YAHWEH y darle gracias por el éxito que les había concedido. 56Durante ocho días celebraron la kedushah del altar y ofrecieron con alegría holocaustos y sacrificios de reconciliación y de acción de gracias. 57Adornaron la fachada del Lugar Kadosh con coronas de  oro y escudos decorativos, repararon las entradas y las habitaciones, y les pusieron puertas. 58Hubo gran alegría en el pueblo, porque se veían libres de la humillación que les habían causado los Goyim. 59Yahudáh con sus hermanos y con todo el pueblo de Yisra'el reunido determinaron que la kedushah del nuevo altar se debía celebrar cada año con gozo y alegría durante ocho días, a partir del día veinticinco del mes de Quisleu. 60Por aquel tiempo construyeron alrededor del Monte Tziyon una alta muralla con torres fortificadas, para que no vinieran los Goyim a profanar esos lugares, como lo habían hecho antes. 61Yahudáh puso allí una guarnición para defender el Monte Tziyon, y fortificó a Beit-Tzur para que el país tuviera una defensa hacia el lado de Edom. 

Campaña contra los Edomim y los Amonim (2 Mac 10.14–38) 

3. Yahudáh Maccaba (3.1—9.22)

Yahudáh Maccaba ocupa el lugar de su padre

1Entonces Yahudáh Maccaba ocupó el lugar de su padre. 2Todos sus hermanos y los partidarios de su padre lo apoyaron, y se entregaron con entusiasmo a luchar por Yisra'el. 3 Yahudáh extendió la fama de su pueblo; como un gigante, se protegió con su coraza y se armó para la guerra. Dio batalla tras batalla, y con su espada protegió a su ejército. 4 Por sus hazañas parecía un león, o un cachorro que ruge tras la presa. 5 Persiguió a los malvados hasta dar con ellos, y entregó a las llamas a los perturbadores de su pueblo. 6 Ante él, los malvados se llenaron de terror, y los que hacían el mal fracasaron; en sus manos prosperó la causa de la libertad. 7 Les amargó la vida a muchos reyes, pero alegró con sus hazañas al pueblo de Ya'akov. Su nombre será recordado y bendecido eternamente. 8 Recorrió las ciudades de Yahudáh y exterminó a los impíos que en ella había. Desvió de Yisra'el los terribles castigos; 9 su fama llegó hasta el extremo de la tierra, pues reunió a un pueblo a punto de ser exterminado. 10Apolonio reunió un gran ejército compuesto de soldados de naciones Goyim y de Shomronim, para luchar contra Yisra'el. 11Yahudáh lo supo y le salió al encuentro, lo derrotó y lo mató. Hubo muchas bajas entre los enemigos, y los demás huyeron. 12Los Yahudim recogieron el botín, y Yahudáh se apoderó de la espada de Apolonio. En las batallas siempre la usó. 13Cuando Serón, el comandante del ejército de Siria, se enteró de que Yahudáh había reunido una tropa de fieles seguidores suyos dispuestos a pelear, 14pensó: "Voy a hacerme famoso, y a conquistar muchos honores en el reino, peleando contra Yahudáh y sus seguidores, que no cumplen las órdenes del rey. " 15A él también se le unió un poderoso ejército de Yahudim renegados, que fueron a ayudarlo a vengarse de los Yisraelim. 16Cuando Serón llegó a la cuesta de Beit-Horon, Yahudáh le salió al encuentro con unos pocos hombres. 17Pero al ver estos el ejército que venía contra ellos, le dijeron a Yahudáh: —¿Cómo podremos luchar, siendo tan pocos, contra un ejército tan numeroso y fuerte? Además, desde ayer estamos sin comer, y ya no tenemos fuerzas. 18Yahudáh respondió: —Es fácil que una gran multitud caiga en poder de unos pocos, pues para YAHWEH lo mismo es dar la victoria con muchos que con pocos. 19En una batalla, la victoria no depende del número de los soldados, sino de la fuerza que YAHWEH da. 20Ellos vienen contra nosotros, llenos de orgullo y de impiedad, a matarnos a nosotros, a nuestras mujeres y a nuestros hijos, y a robarnos lo que tenemos. 21Nosotros, en cambio, luchamos por nuestras propias vidas y por nuestras costumbres. 22Así que no les tengan miedo, pues YAHWEH los hará pedazos ante nuestros ojos. 23En cuanto acabó de hablar, se lanzó sin más sobre los enemigos, y Serón y su ejército fueron derrotados. 24Luego los persiguieron por la bajada de Beit-Horon, hasta la llanura, y cayeron como ochocientos hombres del ejército enemigo, y los demás huyeron al país de los Plishtim. 25Todos comenzaron entonces a temer a Yahudáh y a sus hermanos, y las naciones vecinas se llenaron de terror. 26La fama de Yahudáh llegó hasta el rey, y en todas las naciones se hablaba de sus victorias. 

Antíoco y sus generales

27 Cuando Antíoco se enteró de estas cosas, se puso furioso y mandó reunir todas las fuerzas armadas de su reino, un ejército sumamente poderoso. 28Abrió su tesoro, les pagó a sus soldados el salario de todo un año, y les ordenó que estuvieran preparados para cualquier emergencia. 29Pero al darse cuenta de que el dinero se había acabado en el tesoro real, y de que los tributos de las provincias habían disminuido a causa de las rebeliones y de las calamidades que él había traído al país, pues había suprimido las costumbres que existían desde tiempos antiguos, 30le dio miedo que le sucediera lo que ya antes le había sucedido: quedarse sin dinero para los gastos y regalos que acostumbraba hacer más espléndidamente que sus predecesores en el trono. 31Viéndose, pues, en grandes apuros, decidió ir a Persia a cobrar los impuestos de las provincias, y así reunir una cuantiosa suma de dinero. 32Entre tanto dejó a Lisias, personaje notable de la familia real, como encargado de los negocios del reino, desde el río Eufrates hasta Mitzrayim. 33Al mismo tiempo le encomendó el cuidado de su hijo Antíoco, mientras regresaba. 34Le confió la mitad de sus tropas y los elefantes, y le dio todas las instrucciones relacionadas con sus decisiones, especialmente en lo tocante a los habitantes de Yahudáh y Yerushalayim. 35Ordenó a Lisias que enviara un ejército para destruir y aniquilar la resistencia de Yisra'el y lo que aún quedaba de Yerushalayim, para borrar de aquella tierra incluso su recuerdo. 36En todo el territorio debía instalar extranjeros y repartirles la tierra. 37El rey Antíoco se llevó la otra mitad de sus tropas, y en el año ciento cuarenta y siete se puso en marcha desde Antioquía, su capital. Cruzó el río Eufrates y siguió su camino a través de las provincias de la altiplanicie. 

Invasión de Yahudáh (2 Mac 8.8–15) 

38Lisias escogió a Tolomeo, hijo de Dorimeno, a Nicanor y a Gorgias, personajes poderosos del grupo de los amigos del rey, 39y los envió al mando de cuarenta mil soldados de infantería y siete mil de caballería a invadir Yahudáh y arrasarla, según la orden del rey. 40Ellos se pusieron en marcha con todas sus tropas y llegaron hasta cerca de Emaus, en la llanura, donde acamparon. 41Los comerciantes de la región, al oír hablar de aquel ejército, tomaron plata y oro en gran cantidad, y cadenas, y se fueron al campamento para comprar Yisraelim como esclavos. Ese ejército se vio reforzado además con tropas Sirias y Plishtim. 42Yahudáh y sus hermanos se dieron cuenta de que la situación era muy grave, pues el ejército había tomado posiciones dentro del país. Se enteraron también de la orden que había dado el rey, de destruir y exterminar al pueblo, 43y se dijeron unos a otros: "¡Saquemos a nuestro pueblo de su ruina! ¡Luchemos por nuestra patria y por el Templo!" 44Entonces se reunió la asamblea del pueblo a fin de prepararse para la guerra, y para orar y pedir de YAHWEH su misericordia y compasión. 45 Yerushalayim estaba sin habitantes, como un desierto; nadie se movía en la ciudad; el Templo había sido profanado; gente extranjera se había instalado en la ciudadela, ahora convertida en refugio de Goyim. La alegría había desaparecido del pueblo de Ya'akov; la flauta y el arpa habían enmudecido.

Los Yahudim se reúnen en Mispá (2 Mac 8.16–23) 

46Los Yisraelim se reunieron en Mitzpah, frente a Yerushalayim, pues en tiempos antiguos los Yisraelim habían tenido allí un lugar de culto. 47Ese día ayunaron, se pusieron ropas ásperas, se cubrieron de ceniza la cabeza y se rasgaron la ropa. 48Abrieron el libro de la Toráh para buscar en él las orientaciones que los Goyim piden a sus ídolos. 49También trajeron el efod Kadosh, los primeros frutos y los diezmos; hicieron venir a unos nazareos que ya habían terminado el tiempo de su promesa, 50y clamaron a YAHWEH: "¿Qué vamos a hacer con estos hombres? ¿A dónde los llevaremos? 51Tu Templo ha sido pisoteado y profanado; tus kohanim están de luto y humillados. 52Mira cómo se han reunido los Goyim para exterminarnos. Tú conoces los planes que tienen contra nosotros. 53¿Cómo podremos hacerles frente, si Tú no nos ayudas?" 54En seguida tocaron los shofarot y levantaron un gran griterío. 55Después Yahudáh nombró de entre el pueblo jefes de grupos de mil, de cien, de cincuenta y de diez. 56Tal como lo ordena la Toráh, dijo que volvieran a sus hogares los que estuvieran construyendo su casa, los recién casados, los que estuvieran plantando un viñedo y los que tuvieran miedo. 57Luego, el ejército se puso en marcha, y acamparon al sur de Ema us. 58Yahudáh les dijo: "¡Prepárense! ¡Sean valientes, y prepárense a luchar mañana temprano contra estos Goyim que se han reunido para atacarnos y exterminarnos y destruir nuestro Templo! 59Más vale morir luchando que ver cómo cae la desgracia sobre nuestra nación y nuestro Templo. 60¡Pero que se haga lo que YAHWEH quiera! " 

Victoria en Emaus (2 Mac 8.24–29, 34–36) 



2. Mattanyah (2.1-70) Mattanyah (Mattanyah) comienza la resistencia

2 1 Por ese tiempo entró en escena Mattanyah, hijo de Yojanán y nieto de Shimeon. Era kohanim, descendiente de Yehoyariv. Había nacido en Yerushalayim, pero se había establecido en Modín. 2Tenía cinco hijos: Yojanán, que también se llamaba Gadí; 3Shimeon, llamado también Tasí; 4Yahudáh, también llamado Maccaba [Macabeo, el martillo]; 5Eleazar, que también llevaba el nombre de Avarán, y Yehonatan, también llamado Afús. 6Cuando Mattanyah vio las injurias que se hacían a YAHWEH en Yahudáh y en Yerushalayim, 7exclamó: "¡Qué desgracia! ¡Haber nacido para ver la ruina de mi pueblo y de la ciudad Kadosh, y tener que quedarme con los brazos cruzados mientras que ella cae en manos de sus enemigos y el Templo queda en poder de extranjeros! 8Su Lugar Kadosh está como un hombre que ha perdido su honor, 9los objetos que eran su gloria han sido llevados a otra parte, sus niños han caído muertos en las calles de la ciudad, sus jóvenes han sido acuchillados por el enemigo. 10No hay nación que no le haya arrebatado su poder real y que no la haya saqueado. 11Le robaron a Yerushalayim todos sus adornos; de libre pasó a ser esclava. 12¡Nuestro hermoso Lugar Kadosh, que era nuestra gloria, está en ruinas; los Goyim lo han profanado! 13¿Para qué seguir viviendo?" 14Y Mattanyah y sus hijos se rasgaron las vestiduras, se pusieron ropas ásperas y lloraron amargamente. 15Cuando los funcionarios del rey encargados de obligar a los Yahudim a renegar de su religión llegaron a la ciudad de Modín, para hacer que se ofrecieran los sacrificios, 16muchos Yisraelim se les juntaron. Pero Mattanyah y sus hijos hicieron un grupo aparte. 17Entonces los funcionarios del rey dijeron a Mattanyah: —Tú eres una persona de autoridad, respetada e importante en esta ciudad, y tienes el apoyo de tus hijos y de tus hermanos. 18Acércate, pues, para ser el primero en cumplir la orden del rey. Así lo han hecho en todas las naciones, y también los hombres de Yahudáh y la gente que ha quedado en Yerushalayim. De esta manera, tú y tus hijos formarán parte del grupo de los amigos del rey, y serán honrados con obsequios de oro y plata, y con muchos otros regalos. 19Mattanyah respondió en alta voz: —Pues aunque todas las naciones que viven bajo el dominio del rey le obedezcan y renieguen de la Toráh de sus antepasados, y aunque acepten sus órdenes, 20yo y mis hijos y mis hermanos seguiremos fieles al Pacto que YAHWEH hizo con nuestros antepasados. 21¡YAHWEH nos libre de abandonar la Toráh y los mandamientos! 22¡Nosotros no obedeceremos las órdenes del rey, ni nos apartaremos de nuestra religión en lo más absoluto! 23Apenas había terminado Mattanyah de decir estas palabras, un Yahudi se adelantó, a la vista de todos, para ofrecer un sacrificio sobre el altar pagano que había en Modín, tal como el rey lo había ordenado. 24Al verlo, Mattanyah se llenó de indignación, se estremeció interiormente y, lleno de justa ira, corrió y mató a aquel Yahudi sobre el mismo altar; 25mató también al funcionario del rey que obligaba a los Yahudim a ofrecer esos sacrificios, y destruyó el altar. 26Estaba lleno de celo por la Toráh, como Pinjas contra Zimri, hijo de Salu. 27En seguida gritó Mattanyah a voz en cuello en la ciudad: "¡Todo el que tenga celo por la Toráh y quiera ser fiel al Pacto de YAHWEH, que me siga! " 28Y él y sus hijos huyeron a las montañas, dejando en la ciudad todo lo que tenían. 29Por esa época, muchos que querían llevar una vida recta de acuerdo con la Toráh, se iban a vivir al desierto 30con sus hijos, sus mujeres y sus animales, pues la situación se había hecho intolerable. 31Entonces se informó a los funcionarios del rey y a las fuerzas militares estacionadas en Yerushalayim, la Ciudad de David, que los que habían desobedecido las órdenes del rey se habían ido a esconder en el desierto, 32y muchos soldados fueron rápidamente en su persecución. Los alcanzaron, tomaron posiciones frente a ellos, se prepararon para atacarlos el día Shabbat, 33 y les dijeron: —¡Basta ya! ¡Salgan, obedezcan las órdenes del rey y quedarán con vida! 34Ellos respondieron: —¡Pues no saldremos, ni obedeceremos las órdenes del rey, de profanar el Shabbat! 35Inmediatamente los soldados comenzaron el ataque; 36pero los Yisraelim no les respondieron, ni les tiraron una sola piedra, ni fortificaron sus refugios, 37sino que dijeron: "¡Muramos todos con conciencia limpia! ¡El cielo y la tierra son testigos de que ustedes nos asesinan injustamente!" 38Así pues, los soldados los atacaron el día Shabbat, y los Yisraelim, con sus mujeres y sus hijos y sus animales, murieron. Eran en total unas mil personas. 39Cuando Mattanyah y sus amigos supieron esto, lloraron amargamente por ellos. 40Entonces se dijeron unos a otros: "Si todos hacemos lo que nuestros hermanos, y no luchamos contra los Goyim por nuestras vidas y por nuestra Toráh, pronto nos harán desaparecer de la tierra." 41Y ese mismo día tomaron la siguiente decisión: "Si alguien nos ataca en Shabbat, lucharemos nosotros también, y así no moriremos todos, como murieron nuestros hermanos en sus refugios." 42Entonces se unió a ellos un grupo de hasideos, Yisraelim valientes, todos decididos a ser fieles a la Toráh. 43Además, todos los que querían escapar de la terrible situación se les juntaban y 15Cuando los funcionarios del rey encargados de obligar a los Yahudim a renegar de su religión llegaron a la ciudad de Modín, para hacer que se ofrecieran los sacrificios, 16muchos Yisraelim se les juntaron. Pero Mattanyah y sus hijos hicieron un grupo aparte. 17Entonces los funcionarios del rey dijeron a Mattanyah: —Tú eres una persona de autoridad, respetada e importante en esta ciudad, y tienes el apoyo de tus hijos y de tus hermanos. 18Acércate, pues, para ser el primero en cumplir la orden del rey. Así lo han hecho en todas las naciones, y también los hombres de Yahudáh y la gente que ha quedado en Yerushalayim. De esta manera, tú y tus hijos formarán parte del grupo de los amigos del rey, y serán honrados con obsequios de oro y plata, y con muchos otros regalos. 19Mattanyah respondió en alta voz: —Pues aunque todas las naciones que viven bajo el dominio del rey le obedezcan y renieguen de la Toráh de sus antepasados, y aunque acepten sus órdenes, 20yo y mis hijos y mis hermanos seguiremos fieles al Pacto que YAHWEH hizo con nuestros antepasados. 21¡YAHWEH nos libre de abandonar la Toráh y los mandamientos! 22¡Nosotros no obedeceremos las órdenes del rey, ni nos apartaremos de nuestra religión en lo más absoluto! 23Apenas había terminado Mattanyah de decir estas palabras, un Yahudi se adelantó, a la vista de todos, para ofrecer un sacrificio sobre el altar pagano que había en Modín, tal como el rey lo había ordenado. 24Al verlo, Mattanyah se llenó de indignación, se estremeció interiormente y, lleno de justa ira, corrió y mató a aquel Yahudi sobre el mismo altar; 25mató también al funcionario del rey que obligaba a los Yahudim a ofrecer esos sacrificios, y destruyó el altar. 26Estaba lleno de celo por la Toráh, como Pinjas contra Zimri, hijo de Salu. 27En seguida gritó Mattanyah a voz en cuello en la ciudad: "¡Todo el que tenga celo por la Toráh y quiera ser fiel al Pacto de YAHWEH, que me siga! " 28Y él y sus hijos huyeron a las montañas, dejando en la ciudad todo lo que tenían. 29Por esa época, muchos que querían llevar una vida recta de acuerdo con la Toráh, se iban a vivir al desierto 30con sus hijos, sus mujeres y sus animales, pues la situación se había hecho intolerable. 31Entonces se informó a los funcionarios del rey y a las fuerzas militares estacionadas en Yerushalayim, la Ciudad de David, que los que habían desobedecido las órdenes del rey se habían ido a esconder en el desierto, 32y muchos soldados fueron rápidamente en su persecución. Los alcanzaron, tomaron posiciones frente a ellos, se prepararon para atacarlos el día Shabbat, 33 y les dijeron: —¡Basta ya! ¡Salgan, obedezcan las órdenes del rey y quedarán con vida! 34Ellos respondieron: —¡Pues no saldremos, ni obedeceremos las órdenes del rey, de profanar el Shabbat! 35Inmediatamente los soldados comenzaron el ataque; 36pero los Yisraelim no les respondieron, ni les tiraron una sola piedra, ni fortificaron sus refugios, 37sino que dijeron: "¡Muramos todos con conciencia limpia! ¡El cielo y la tierra son testigos de que ustedes nos asesinan injustamente!" 38Así pues, los soldados los atacaron el día Shabbat, y los Yisraelim, con sus mujeres y sus hijos y sus animales, murieron. Eran en total unas mil personas. 39Cuando Mattanyah y sus amigos supieron esto, lloraron amargamente por ellos. 40Entonces se dijeron unos a otros: "Si todos hacemos lo que nuestros hermanos, y no luchamos contra los Goyim por nuestras vidas y por nuestra Toráh, pronto nos harán desaparecer de la tierra." 41Y ese mismo día tomaron la siguiente decisión: "Si alguien nos ataca en Shabbat, lucharemos nosotros también, y así no moriremos todos, como murieron nuestros hermanos en sus refugios." 42Entonces se unió a ellos un grupo de hasideos, Yisraelim valientes, todos decididos a ser fieles a la Toráh. 43Además, todos los que querían escapar de la terrible situación se les juntaban y  

Testamento de Mattanyah

49Pero a Mattanyah le llegó la hora de morir, y entonces dijo a sus hijos: "La insolencia y los insultos están reinando; estamos en un tiempo de calamidades y terribles castigos. 50 Pero ustedes, hijos míos, tengan celo por la Toráh y sacrifiquen sus vidas por el Pacto que hizo YAHWEH con nuestros antepasados; 51 acuérdense de lo que ellos hicieron en su tiempo, y obtendrán gran honor y fama inmortal. 52 YAHWEH puso a prueba a Avraham; lo encontró fiel, y lo aceptó como justo. 53 En medio de su situación adversa, Yosef cumplió los mandamientos y llegó a ser señor de Mitzrayim. 54 Pinjas, nuestro antepasado, mostró gran celo y recibió la promesa de un sacerdocio eterno. 55 Yahoshúa cumplió su misión y fue caudillo de Yisra'el. 56 Kaleb dijo la verdad delante del pueblo y pudo entrar a tomar posesión de La Tierra. 57 David fue un hombre piadoso y recibió como herencia eterna el trono real. 58 Eliyah estuvo lleno de celo por la Toráh y fue llevado al cielo. 59 Hananyah, Azaryah y Mishael tuvieron fe y se salvaron del fuego. 60 Dani'el fue un hombre íntegro y escapó de ser devorado por los leones. 61 Y así sucesivamente, fíjense que en todo tiempo a los que confían en YAHWEH no les fallan las fuerzas. 62 "No tengan miedo de las amenazas de un impío; sus honores terminarán en la basura, comidos por gusanos. 63 Hoy se levanta, pero mañana desaparecerá, porque habrá vuelto al polvo y sus planes se reducirán a nada. 64 ¡Pero, ánimo, hijos míos, sean valientes y apóyense en la Toráh, pues ella será su mayor gloria! 65 Ahí queda Shimeon, su hermano; yo sé que es hombre prudente. Háganle caso siempre; él hará de padre con ustedes. 66 Yahudáh Maccaba, fuerte y valiente desde su juventud, será el jefe del ejército y peleará las batallas de su pueblo. 67 Hagan que se junten a ustedes todos los que quieren cumplir la Toráh, y defiendan los derechos de su pueblo. 68 Devuelvan a los Gpyim lo que han hecho con ustedes y tengan cuidado de cumplir siempre lo que manda la Toráh." 69Después Mattanyah los bendijo y fue a reunirse con sus padres. 70Murió el año ciento cuarenta y seis, y lo enterraron en la tumba de sus antepasados, en Modín. Todo Yisra'el lloró su muerte con grandes muestras de dolor. 

1 1Alejandro de Macedonia, hijo de Filipo, partió de su país y derrotó a Darío, rey de los Persas y los Medos, y reinó en lugar de él; primeramente él fue rey de Grecia. 2 Emprendió muchas guerras, se apoderó de ciudades fortificadas, mató a varios reyes de la región, 3 llegó hasta los lugares más apartados de la tierra y saqueó muchas naciones. Después, toda la tierra quedó en paz bajo su dominio, y Alejandro se llenó de orgullo y soberbia. 4Luego de haber reunido un poderosísimo ejército, sometió provincias, naciones y gobernantes, y los obligó a pagarle tributo. 5 Pero al fin cayó enfermo; y presintiendo que iba a morir, 6 llamó a sus generales más ilustres, que se habían educado con él desde jóvenes, y antes de morir les repartió su reino. 7Después de un reinado de doce años, Alejandro murió. 8Entonces sus generales tomaron el poder, cada uno en su propia región, 9y tras la muerte de Alejandro fueron coronados como reyes, lo mismo que sus descendientes después de ellos, durante muchos años, y así llenaron de calamidades la tierra. Antíoco IV Epífanes. Se introducen costumbres paganas en Yisra'el (2 Mac 4.7–17) 10De esa raíz salió un retoño, el malvado Antíoco Epífanes, hijo del rey Antíoco, que había estado como rehén en Roma y empezó a reinar el año ciento treinta y siete de la dominación Griega. 11Por aquel tiempo aparecieron en Yisra'el renegados que engañaron a muchos diciéndoles: "Hagamos un pacto con las naciones que nos rodean, porque desde que nos separamos de ellas nos han venido muchas calamidades." 12A algunos del pueblo les gustó esto, 13y se animaron a ir al rey, y este les dio autorización para seguir las costumbres paganas. 14Construyeron un gimnasio en Yerushalayim, como acostumbran los paganos; 15se hicieron operaciones para ocultar la circuncisión, renegando así de la alianza Kadosh; se unieron a los Goyim y se vendieron para practicar el mal. Campaña de Mitzrayim y saqueo del Templo de Yerushalayim (2 Mac 5.11–20) 16Al ver Antíoco que su reino estaba firme, decidió apoderarse de Mitzrayim para ser rey de los dos países. 17Así pues, invadió a Mitzrayim con un poderoso ejército, con carros, elefantes y una gran flota, 18y atacó al rey Tolomeo, el cual retrocedió ante él y huyó dejando muchos muertos en el campo. 19Antíoco ocupó las ciudades fortificadas de Mitzrayim y saqueó el país. 20Después de esta victoria sobre Mitzrayim, en el año ciento cuarenta y tres, Antíoco se puso en marcha con un poderoso ejército contra Yisra'el, y llegó a Yerushalayim. 21Entró con arrogancia en el Lugar Kadosh y se apoderó del altar de oro, de la menorah con todos sus utensilios, 22de la mesa para los Panes de la Presencia, de las copas, las tazas, los cucharones de oro, el velo y las coronas, y arrancó todo el enchapado de oro que adornaba la fachada del Templo. 23Se apoderó también de la plata, el oro, los utensilios preciosos y los tesoros escondidos, los cuales logró encontrar. 24Con todas esas cosas se fue a su país. También mató a mucha gente y habló con grandísima insolencia. 25 En todo Yisra'el hubo una gran tristeza; 26 los jefes y los ancianos lanzaban ayes de dolor, las muchachas y los jóvenes perdieron su vigor, desapareció la belleza de las mujeres. 27 Los recién casados entonaban lamentaciones, las novias guardaban luto, sentadas en sus alcobas. 28 La tierra entera se conmovió al ver la suerte de sus habitantes; todo el pueblo de Ya'akov se vio cubierto de deshonra. Destrucción de Yerushalayim (2 Mac 5.21–26) 29Dos años más tarde, el rey envió a las ciudades de Yahudáh a un funcionario encargado de cobrar los impuestos, el cual llegó a Yerushalayim con un poderoso ejército; 30con intención de engañar a los habitantes les habló en son de paz, y ellos le creyeron. Pero de repente se lanzó sobre la ciudad, descargó sobre ella un terrible golpe, matando a muchos Yisraelim, 31y después de saquearla la incendió y destruyó las casas y la muralla que la rodeaba. 32Sus hombres se llevaron cautivos a las mujeres y a los niños, y se apoderaron del ganado. 33Alrededor de la Ciudad de David construyeron una muralla alta y fuerte, con torres fortificadas, y la convirtieron en ciudadela. 34Pusieron en ella a paganos impíos y a Yahudim renegados, que se fortificaron allí. 35Almacenaron armas y provisiones, y guardaron allí las cosas que habían robado en Yerushalayim. Allí se pusieron al acecho. 36 Fue un peligro para el Lugar Kadosh y una constante amenaza para Yisra'el. 37 Derramaron sangre inocente alrededor del Lugar Kadosh, y lo profanaron. 38 Por temor a ellos huyeron los habitantes de Yerushalayim; la ciudad se convirtió en residencia de extranjeros, sus propios hijos llegaron a ser extraños en ella y tuvieron que abandonarla. 39 El Templo quedó en ruinas y desierto, las Festividades se volvieron días de tristeza, los Shabbatot fueron causa de vergüenza, y el honor de la ciudad se convirtió en ignominia. 40 Como fue de grande su gloria, así de grande fue su humillación. Su altivez quedó convertida en tristeza. Antíoco IV introduce cultos paganos (2 Mac 6.1–11) 41El rey publicó entonces en todo su reino un decreto que ordenaba a todos formar un solo pueblo, 42abandonando cada uno sus costumbres propias. Todas las otras naciones obedecieron la orden del rey, 43y aun muchos Yisraelim aceptaron la religión del rey, ofrecieron sacrificios a los ídolos y profanaron el Shabbat. 44Por medio de mensajeros, el rey envió a Yerushalayim y demás ciudades de Yahudáh decretos que obligaban a seguir costumbres extrañas en el país 45y que prohibían ofrecer holocaustos, sacrificios y ofrendas en el Lugar Kadosh, que hacían profanar el Shabbat, las Festividades, 46el Lugar Kadosh y todo lo que era Kadosh; 47que mandaban construir altares, templos y capillas para el culto idolátrico, así como sacrificar cerdos y otros animales inmundos, 48dejar sin circuncidar a los niños y mancharse con toda clase de cosas impuras y profanas, 49olvidando la Toráh y cambiando todos los mandamientos. 50Aquel que no obedeciera las órdenes del rey, sería condenado a muerte. 51Esta orden fue enviada por escrito a todo su reino; además, el rey nombró inspectores para todo el pueblo, y dio orden de que en cada una de las ciudades de Yahudáh se ofrecieran sacrificios. 52Muchos Yahudim, traicionando la Toráh, acudieron a cumplir estas órdenes; con su perversa manera de proceder 53obligaron a los verdaderos Yisraelim a esconderse en toda clase de refugios. 54El día quince del mes de Quisleu del año ciento cuarenta y cinco, el rey cometió una horrible abominación, pues construyó un altar pagano encima del altar de los holocaustos. Igualmente, se construyeron altares en las demás ciudades de Yahudáh. 55En las puertas de las casas y en las calles se ofrecía incienso. 56Destrozaron y quemaron los libros de la Toráh que encontraron, 57y si a alguien se le encontraba un libro del Pacto de YAHWEH, o alguno simpatizaba con la Toráh, se le condenaba a muerte, según el decreto del rey. 58Así, usando de la fuerza, procedía esa gente mes tras mes contra los Yisraelim que encontraban en las diversas ciudades. 59El día veinticinco de cada mes se ofrecían sacrificios en el altar pagano que estaba sobre el altar de los holocaustos. 60De acuerdo con el decreto, a las mujeres que habían hecho circuncidar a sus hijos, las mataron 61con sus niños colgados del cuello, y mataron también a sus familiares y a los que habían hecho la circuncisión. 62Sin embargo, hubo muchos Yisraelim que tuvieron la fuerza y el valor para negarse a comer alimentos inmundos. 63Prefirieron morir antes que profanarse comiendo tales alimentos y violar la Toráh Kadosh; y, en efecto, murieron. 64Fueron días de terribles calamidades para Yisra'el